San Pedro de la Cueva

SAN PEDRO DE LA CUEVA

 


Dr. Efrén Castillo
Presidente Municipal

NOMENCLATURA

Denominación

Toponimia

San Pedro de la Cueva.

 

ESCUDO

 

 

HISTORIA

Reseña Histórica

El actual territorio del municipio de San Pedro de la Cueva incluye las áreas que correspondieron a los municipios de Suaqui, Tepupa y Batuc, que desaparecieron al ser inundados por la presa Plutarco Elías Calles (El Novillo).  
El pueblo de Batuc fue fundado el año de 1629, por el misionero jesuita Juan Mendoza. En el siglo pasado todos estos pueblos tuvieron la categoría de de municipio adscritos al Distrito de Ures.  
La cabecera del municipio de San Pedro de la Cueva, la cual toma su nombre debido a una gruta existente en la montaña próxima al lugar. 
El 12 de abril de 1932, por Ley Num. 65 , se erige en Municipio a San Pedro de la Cueva.

 

Personajes Ilustres

 

Cronología de Hechos Historicos

1629

Fundación de Batuc.

1912

Francisco Villa  tomo el pueblo el 1° de diciembre.

1932

Se erige en Municipio San Pedro de la Cueva

MEDIO FÍSICO

Localización

 


El municipio está ubicado en el centro del Estado de Sonora, su cabecera es la población de San Pedro de la Cueva y se localiza en el paralelo 29° 17' de latitud norte y a los 109° 44' de longitud al oeste del meridiano de Greenwich, a una altura de 500 metros sobre el nivel del mar.  
Colinda al norte con Moctezuma y Tepache, al este con Sahuaripa, al sur con Bacanora y al suroeste con Villa Pesqueira. 

Extensión

Posee una superficie de 2,230.5 Kilómetros cuadrados, que representa el 1.04 por ciento del total estatal y el 0.10 por ciento del nacional, las localidades más importantes, además de la cabecera son Huépari y LaRanchería

Orografía

Su territorio corresponde a la región de los Valles, de la zona central del estado de Sonora. Las serranías más importantes son Las Calabazas, Batuc, Guijas y La Cieneguita.

Hidrografía

Las corrientes más importantes del municipio son: el río Yaqui y el río Moctezuma que desemboca en la presa El Novillo.

Clima

El municipio de San Pedro de la Cueva cuenta con un clima seco cálido*BS(h)hw(x)(e), con una temperatura media máxima mensual de 31.7°C en los meses de junio y agosto, y una temperatura media mínima mensual de 14.1°C en los meses de diciembre y enero. La temperatura media anual es de 16.9°C. La época de lluvias se presenta en verano, en los meses de julio y agosto, con una precipitación media anual de 387.6 milímetros.

Principales Ecosistemas

Flora

El municipio se compone de dos tipos de vegetación; la selva baja caducifolia, en donde abundan especies como amapa, chupandía, tepeguajes, bonito, cazahuates, colorín,  pochote y cuíramo y matorral subtropical, formado por casahuates, pepelillo, copales, vara dulce, tepame, acebuche, uña de gato, nopales, tepeguaje y garambullo

Fauna

De la fauna municipal destacan: Anfibios: sapo, sapo verde, rana, sapo toro, Reptiles: tortuga de río, cachora, boa, iguana de rocas, camaleón, víbora de cascabel, coralillo, Mamíferos: margay, puma, lobo, lince, nutria, ardilla, venado cola blanca, jabalí, Aves: tórtola, churea, carpintero, velloso, tordo de ojos amarillos, gavilán pollero y codorniz escamosa. 

Recursos naturales

Los suelos agricolas y pastos para el ganado.

Características y Uso de Suelo

Se presentan varios tipos de suelo, como son: cambisol: se localiza al norte y este, presentando fase física lítica, son suelos jóvenes, poco desarrollados, pueden tener cualquier tipo de vegetación la cual se encuentra condicionada por el clima y no por el tipo de suelo: moderado a alta susceptibilidad a la erosión; feozem: se localiza al centro del municipio, presentando fase física lítica. Tiene una capa superficial obscura, suave y rica en materia orgánica y nutrientes, en condiciones naturales tienen cualquier tipo de vegetación. La susceptibilidad a la erosión depende de la pendiente del terreno; litosol: se localiza al este y oeste del municipio, presenta muy diversos tipos de vegetación que se encuentran en mayor o menor proporción en laderas, barrancas, lomeríos y algunos terrenos planos. La susceptibilidad a la erosión depende de la pendiente del terreno regosol: se localiza al oeste del municipio, presentando fase física lítica. Su fertilidad es variable y su uso agrícola está principalmente condicionada a su profundidad, su susceptibilidad a la erosión es variable y depende de la pendiente del terreno.

PERFIL SOCIODEMOGRÁFICO

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INFRAESTRUCTURA SOCIAL Y DE COMUNICACIONES

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ACTIVIDAD ECONÓMICA

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ATRACTIVOS CULTURALES Y TURÍSTICOS

Monumentos Históricos

Escultóricos: Al padre Andrés Flores Quesnay, en la plaza principal de la cabecera municipal.

Museos

No tiene.

Fiestas, Danzas y Tradiciones

Fiestas populares: El 28 de diciembre hay bailes, música y juegos pirotécnicos.

Música

De banda y norteña.

Artesanías

No tiene.

Gastronomía

Alimentos: Carne asada y tortillas de harina.

Bebidas: Bacanora.

Centros Turísticos

Cuenta con bellos parajes naturales así como también es sitio de interés la presa El Novillo donde se practica la pesca deportiva y acude turismo extranjero principalmente. 

GOBIERNO

Principales Localidades

Las localidades más importantes, además de la cabecera son Huépari y LaRanchería

 

Caracterización de Ayuntamiento

El Ayuntamiento está integrado por un presidente municipal, un Síndico, 3  regidores de mayoria relativa y 2 de representación proporcional.

Organización y Estructura de la Administración Pública Municipal

 

Autoridades Auxiliares

Delegados de las comunidades.

Regionalización Política

 

Reglamentación Municipal

Bando de policia y buen gobierno.

Cronología de los Presidentes Municipales

Presidente municipal

Periodo

Ignacio Encinas

1832

1837

José Juan Pablo Encinas

1837

1847

Francisco Noriega Salazar 

1847

1849

Pedro Noriega Salazar

1849

1850

Pedro Romero

1850

1855

Pedro Noriega Salazar

1855

1858

José Francisco Encinas 

1858

1861

Ildefonso Salazar Noriega

1861

1867

Angel Noriega Figueroa

1867

1871

Francisco Noriega Figueroa

1871

1874

Florencio Rodríguez

1874

1876

Ildefonso Encinas

1876

1878

Juan Guizueta

1878

1881

Agapito Silvas

1881

1885

Vicente Noriega

1885

1888

Ildefonso Encinas

1888

1892

Próspero Encinas

1892

1896

Refugio A. Noriega

1896

1899

Fernando Figueroa Encinas

1899

1901

Jesús María Peñuñuri

1901

1903

Benito Encinas

1903

1905

Refugio Encinas

1905

1907

José Silvas

1907

1909

Rafael Varela

1909

1911

Demetrio Noriega

1911

1913

José María Cruz Encinas

1913

1915

Rafael Fuentes

1915

1917

Manuel Encinas Silvas

1917

1920

José Hernández Noriega

1920

1923

José Angel Romero

1923

1924

Angel Vázquez Encinas

1924

1925

Daniel Figueroa

1925

1927

José María Noriega Encinas

1927

1929

José María Cruz Encinas

1929

1931

Manuel Cruz Encinas

1931

1933

Pastor Noriega Munguía

1933

1935

Pedro Córdoba Ortíz

1935

1937

Angel Vázquez Encinas

1937

1939

Desiderio Figueroa Moreno

1939

1941

Manuel Cruz Encinas

1941

1943

Francisco Castillo Encinas

1943

1946

Francisco Figueroa Moreno

1946

1949

Manuel Castillo Noriega

1949

1952

Manuel Cruz Encinas

1952

1955

Desiderio Figueroa Carrillo

1955

1958

Manuel Figueroa Castillo

1958

1961

José María Encinas Encinas

1961

1964

Juan Peñuñuri Valencia

1964

1967

Luciano Quijada Ibarra

1967

1970

Medardo Moreno Moreno

1970

1973

Francisco Castillo Castillo

1973

1976

Tomás Peñuñuri Nuñez

1976

1979

Victor Manuel Encinas Castillo

1979

1982

Tomás Peñuñuri Nuñez

1982

1985

Francisco Castillo Castillo

1985

1988

Jerónimo Verdugo Peralta

1988

1991

Manuel Cruz Navarro

1991

1994

Moises Agustín Encinas Encinas

1994

1997

Francisco Javier Silva Castillo

1997

2000

Martin Adrian Silvas Moreno

2000

2003

José Pedro Silvas Moreno

2003

2006

Blas Silvas Figueroa

2006

2009

Gumercindo Cordova Calles

2009

2012

Maria Yanes Arvayo

2012

2015

Juan Efren Castillo Encinas

2015

2018

 

 

 

 

 

 

TURISMO

 

En San Pedro de la Cueva, Sonora Podrás Disfrutar de: La presa El Novillo cuenta con un hermoso paisaje, áreas de descanso y para acampar, para realizar excursiones y paseos en caballo y motos.

En San Pedro de la Cueva podemos encontrar las ruinas de los municipios de Suaqui, Tepupa y Batuc, que desaparecieron al ser inundados por la presa El Novillo.



Aunque la principal misión de la presa es generar energía eléctrica, cuenta con varias especies acuáticas como: lobina negra, bagre, capree, tilapia, mojarra, lo cual atrae la pesca deportiva regional y con la presencia de personas de Estados Unidos.



Es un pueblo donde la fiesta se vive en grande con bailes, música, juegos pirotécnicos y deliciosos platillos regionales, principalmente los 28 de diciembre de cada año.



Se ha convertido en una tradición del pueblo la Cabalgata de San Antonio, en la que jinetes de todo el Estado se reúnen para realizar un recorrido por los alrededores del pueblo hasta llegar a los márgenes de la presa El Novillo; se disfruta de una magna fiesta campirana con música y comida.

 

 

Historia
El pueblo de Batuc fue fundado el año de 1629, por el misionero jesuita Juan Mendoza. En el siglo XX todos estos pueblos tuvieron la categoría de municipio adscritos al Distrito de Ures.

Toma su nombre debido a una gruta existente en la montaña próxima al lugar.

Una cueva de poco más de un metro de altura y alrededor de 200 de longitud da el nombre a este pueblo que se fundó a la margen derecha del Río Moctezuma, seis km al Norte de Batuc, pueblo que junto con Suaqui y Tepupa perecieran bajo las aguas la presa conocida como "El Novillo".

El nombre de La Cueva, como se asentó en las actas bautismales de la parroquia de Batuc aparece hasta el 6 de mayo de 1857, cuando empiezan a surgir partidas de bautizo en San Pedro, teniendo el lugar el primero el 31 de enero de 1852.

San Pedro de la Cueva es un pueblo ubicado en el centro de Estado de Sonora (México), a una altura de 500 metros sobre el nivel del mar. Colinda al norte con Moctezuma y Tepache, al sur con Bacanora, al este con Sahuaripa y al oeste con Villa Pesqueira.

 

 

 

Historia y Tradiciones de Batuc, Sonora

Batuc, Sonora, fue un pueblo fundado por los jesuitas en el ano 1629, mejor conocido como Batuco viejo, en 1964 fue desaparecido por la inundacion  provocada con la construccion de la presa Plutarco Elias Calles, la llamada presa del novillo. Tambien hubo otros dos pueblos que desaparecieron : Suaqui de Batuc y el  famosisimo Tepupa al cual le compusieron el corrido viva tepupa.

Cuenta mi abuelo que vivian principalmente de la agricultura, ganaderia, comercio y la mineria, que existia una mina llamada de guatamo la cual fue una de las principales fuentes de trabajo proporcionaba plomo y plata.

En esa epoca era un pueblo grande cabecera municipal de los pueblos cercanos, pero despues de la inundacion los 3 pueblos inundados pasaron a ser parte del Municipio San Pedro de La Cueva, Sonora.

Los pobladores se fueron a vivir a tres sitios diferentes: San Jose de Batuc mi hermoso pueblo natal, San Fco de Batuc, quienes de nuevo fueron desalojados y reubicados en la colmena cerca de Hermosillo, otra parte se establecio Hermosillo.

 

 Batuc contaba con una parroquia, construida con cantera, donde por siempre se ha mencionado que era la más bella construcción arquitectonica en el Estado.

En 1741 el padre jesuita Alejandro Rapicani asumió el cargo de la construcción de la parroquia San Fco Javier de Batuc, este era un gran creador de artesanias de piedra.

Cuentan los historiadores que instruyó a indios y con su ayuda construyó una hermosa y majestuosa iglesia, fué terminada en 1758, y que creen tardandose 17 años.

Actualmente el frontispicio de esta parroquia se encuentra ubicada en el lado sur del vado del río, en Hermosillo, Sonora, como homenaje a los 3 pueblos desaparecidos. Batuc, Suaqui y Tepupa.

 

 

 

2 de Diciembre de 1915 fecha en la cual el tristemente recordado Francisco Villa 
asesina a cerca de 100 personas perdiendo su titulo de Caudillo
 
para convertirse en bandido, asesino y saqueador de pueblos
 
como eran sus orígenes en Durango

 

En la historia de padecimientos de San Pedro de la Cueva, se encuentran no pocas epidemias que diezmaron a sus habitantes:

  • La influencia hemorrágica de 1919, hubo días que pasaban de 30 el número de muertos.
  • En 1920 el sarampión ocasiono la muerte de mas de 130 niños en 2 meses.
  • En 1926-27, la meningitis cerebro espinal, también pego un golpe fuerte.

Tal vez lo de estas epidemias ya esta olvidado por los sanpedreños, pero lo que nunca podremos olvidar es: 2 de Diciembre de 1915, murieron injustamente 84 hombres por órdenes del “Centauro, Francisco Villa”,Lo que a continuación se presenta son testimonios de testigos presénciales como: Idelfonso Encinas, Aurelio Mendoza, Juan Castillo, de un escrito que dejo otro sobreviviente, Don Enrique Duarte; otro escrito que realizo Santos Encinas  además del libro Massacre at San pedro de la Cueva: The Significance of Pancho Villa´s Disastrous Sonora Campaign de Thomas H. Naylor.

 San Pedro de la Cueva 86 años de Luto

 Como Consecuencia de la Revolución Mexicana y aprovechando el rió revuelto, aparecieron un gran numero de bandoleros baquetones, que en lugar de ponerse a trabajar, mejor se dedicaban al pillaje y a molestar constantemente a los pobladores de San Pedro de la Cueva y alrededores, exigiéndoles comida, dinero a la fuerza. Entonces esta gente como ya estaba hasta el “copete” de tanto atropello, acordaron formar un grupo para defender las pocas, pero valiosas pertenencias; de tal manera, que se unieron 50 hombres mal armados. Se instalaron en un lugar cercano al pueblo llamado “El Cajete” y ahí hacían Guardia.

Corrían los últimos días del mes de Noviembre de 1915, cuando en nuestro país existían sangrientas guerras de hermanos contra hermanos. El señor Pancho Villa gozaba de gran fama y se creía el elegido para la guerra, pues era terrible su proceder cuando encontraba la cosa fácil; pero cuando pisó nuestro suelo sonorense, “se le apareció Juan Diego”, pues nada consiguió que pudiera satisfacer sus pretensiones.

El general Plutarco Elías Calles resguardaba Agua Prieta junto al joven Teniente Coronel Lázaro Cárdenas, Cruz Gálvez, entre otros. El señor Villa miro hacia Sonora Y creyó poder controlar el norte del país. Entonces subió a la Sierra Madre Occidental, enfrentándose con el intenso frió y con la incertidumbre.

El General Calles ya lo esperaba pacientemente. El señor Villa fue derrotado sorpresivamente. Después tomo Naco pero en el Alamito y Hermosillo, el General Manuel M. Dieguez le recetó otro descalabro militar, de tal manera que emprendió la retirada por la Colorada, después Tecoripa, luego Mazatán; y desde el puerto de Mátape divisaba San Pedro de la Cueva y Batuc.

En Mátape pasó la noche con toda su gente y allí tuvo conocimiento que había un camino que lo llevaba hasta Chihuahua y podía transportar la artillería sin muchos problemas. Enseguida un contingente de masde tres mil soldados emprendieron el viaje por  el camino antes mencionado que pasaba por San Pedro de la Cueva. Por otra parte, el señor Pancho Villa con el resto de la tropa, salió de Mátape por una travesía que lo llevó directamente hasta Suaqui, lugar donde esperaría a los demás soldados junto con la artillería. Villa y sus acompañantes, llegaron a Suaqui el día 30 de Noviembre.

El día 1° de Diciembre, Kilómetros antes de legar a San Pedro, se adelanto un grupo de soldados para “tantear el vado”. Para esto, el grupo de voluntarios que se había formado para detener a los bandidos, ya tenían conocimiento de que se aproximaba otra gavilla(gente lepera de mal vivir) y salieron al encuentro de éstos y en el lugar llamado “EL Cajete”, aproximadamente un kilómetro y medio del pueblo, empezaron a llegar los supuestos bandidos, les empezaron a disparar y de “un de repente” !que van viendo que no eran bandidos, sino una tropa de mas de tres mil soldados!; entonces “echaron a pelar” y se escondieron para salvar su pellejo.

Los soldados que conducían la artillería, iban al mando de los Generales Margarito Orozco y Santiago Bracamonte. Cuando entraron a San Pedro de la Cueva, los oficiales descontentos por el recibimiento, ordenaron el encierro de las Autoridades Municipales con el fin de ajustar cuentas e investigar el motivo de aquel suceso y también dieron a Pancho Villa que se encontraba en Suaqui, pues en la balacera murieron cinco soldados villistas (entre ellos un sobrino del General) y un solo hombre del pueblo llamado Mauricio Noriega, que no huyó ya que recibió un balazo en la rodilla que le destrozo el hueso y ahí murió por tanta perdida de sangre.

Cuando recibió la noticia, el señor Pancho Villa muy enojado Exclamo

 -       ¡Mañana “con la fresca”, vamos a ir a San Pedro para matar a todos nacidos y por nacer y pagarán muy caro su atrevimiento!-

 Se supo que el enojo de Pancho Villa, no fue tanto por la muerte de su sobrino y de los cuatro soldados, sino que fueron otros chismes de mal gusto que le hicieron un grupito de “lambiones” sin escrúpulos y huérfanos de madre que andaban buscando llamar la atención y así obtener puntos, sin importarles un bledo sus paisanos. El caso es que le calentaron la cabeza.

AL día siguiente dos de Diciembre antes declarar el día llego Villa ordenando matar a todos, sin respetar edades ni sexo; así como es que empezó aquella horda de “dorados” a saquear  casas, tumbando las puertas, destrozando y reguereando toda clase de provisión alimenticia como harina, café, azúcar, etc., también quemaron toda la ropa que encontraron.

El señor Pancho Villa ya tenia conocimiento que en la Plaza de San Pedro lo esperaban los Generales Santiago Bracamonte y Margarito Orozco, así es que de inmediato giro ordenes a sus dorados, que juntaran a toda la gente, nacidos y por nacer, hombres, mujeres, ancianos, niños ¡A todos los vamos a fusilar!.

Empezaron a juntar a la gente enfrente de la iglesia “San Pedro Apóstol” y ya había bastante gente en el lugar. Las mujeres gritaban, aclamaban a Dios pidiendo misericordia, esperaban un milagro para ser favorecidos de aquel endemoniado “hombre”, pero este, montado en un caballo prieto azabache y soltando una satánica carcajada, les gritaba: ¡Cállense porque ahorita no hay quien favorezca porque Dios esta escondido en un “almú” y nada puede hacer por ustedes! En esos momentos llega el General Bracamonte y se enfrenta con Villa y le dice:

-¡Mi General! ¡No creo que esto tan descabellado se deba de hacer!, la división del norte sufriría un gran desprestigio.

Pero Pancho Villa no entendía razones. Se hicieron de palabras los dos y estuvieron un buen rato discutiendo, de tal manera que se encontraban frente a frente y cuando estaba a punto de estallar la situación, apareció la humilde figura de un caritativo y virtuoso sacerdote y con amable voz distrae la mirada de ambos, de no haber sido así, cualquiera de los dos hubiera muerto en ese momento. El caso es que el padre de nombre Andrés Avelino Flores Quesney, nativo de Nuri, con su ejemplar mansedumbre, logra que los generales se entiendan, “de tal suerte” que convence a Villa de que no se molesten a las mujeres ni a niños. En cuanto se retiro el sacerdote empezó el fusilamiento y antes le preguntaba Villa:

-¿Tienen dinero pa’ pagar el rescate? Si no tienen ¡Jálenle! ¡Primero cayeron tres chinos; luego Pedro Peñuñuri, Angel Núñez Figueroa, Luego mi padre Fermin Encinas! Platico Don Iidefonso Encinas que también estaba formado, pero se salvó, ya que contaba con 13 años y cuando lo miro Villa le dijo:

-¡Estas muy chamaco tú, vete pa´ tu casa!

El sacerdote compadecido de que aquellos hombres estaban muriendo inocentemente, se presento nuevamente ante Villa y le suplica de rodillas que los perdone, pero este endemoniadamente le contesta:

-¡Retírese padrecito y sepa que si vuelve, lo mato!

El caso es que siguió la matanza, los iba matando de 6 en 6. El padre Flores, creyendo que Villa no era tan malo, vuelve por tercera vez a suplicarle y éste se enfurece y se abalanza dándole de golpes con las “patas” y puños hasta tirarlo al suelo; cuando lo ve tirado e indefenso, desenfundo su pistola y cobardemente le disparo a la cabeza. Cuando se estaba retorciendo en su sotana negra, entregando su alma al creador, Pancho no conforme con eso, ordena a sus “dorados”, que lo pisoteen con sus caballos hasta hacerlo pedazos y lo cubran con estiércol.

Consumado el sacrificio del Padre Flores, vuelve el General Santiago Bracamonte y se enfrenta a Francisco Villa.

-¡Mi General! Le grita y se lleva su mano derecha a la pistola.

-¡Ya no va a morir un hombre mas!

Entonces los dos desenfundaron sus armas y se quedaron frente a frente, pero ninguno se aniñó a jalarle al gatillo.

Francisco Villa volteo su mirada a la fila de hombres y les dijo:

-¡Eso que les valga!

El caso es que les perdono la vida a diez jovencitos y 8 personas mayores que quedaban; pero dijo Villa que se los llevaría prisioneros para que realizaran los trabajos mas duros y sucios; pero sin antes ordenar que quemaran todo el pueblo.

Pero sus oficiales, mas conscientes de que aquel acto ocurrido a las tropas no fue mas que una medida de defensa de los sampedreños y no de agresión como creyó Pancho Villa, incendiaron solamente pajares y algunas casas de las orillas para que este mirara, ya cuando se retiro, que sus órdenes habían sido cumplidas.

A continuación se dan los nombres de los diez jóvenes que se les perdono la vida:

Aurelio Mendoza Moreno, Rafael Silvas Rodríguez, Manuel Noriega Peralta, José Maria Carrillo Romero, Esteban Monge Posada Peralta, José Rivera, Ramón Cortés Noriega, Roque Silvas Noriega, Apolinar Silvas Rodríguez.

Los ocho hombres mayores perdonados fueron:

José Antonio Figueroa, Fernando Figueroa Encinas, Joaquin Castillo(hijo), Lázaro Encinas, Gabriel Encinas, Refugio Munguia, Jesús Romero Soqui y Leonicio Encinas. También fueron favorecidos José Noriega Peralta por el General Margarito Orozco y Juan Martínez Noriega por el General Santiago Bracamonte ya que eran conocidos de ellos.

Hubo 8 hombres que se levantaron de entre los muertos, algunos con dos o tres balazos, otros solamente con rosones de balas, ellos fueron:

Francisco Flores (padre del Sacerdote asesinado), Arcadio Rodríguez, Ventura Mendoza, Maximiliano Moreno, Juan Castillo, Francisco Romero, Francisco Gámez y Eusebio Rodríguez. Contaron que algunos soldados anduvieron picándole las costillas con las espuelas para ver si existía alguno con vida, pero ellos aguantaron todo “de tal suerte” que tuvieron oportunidad de “Contar el cuento”.

Otros se salvaron porque se escondieron en un subterráneo de la casa de Angel Duarte. Los que se escondieron fueron: Enrique Duarte, Ismael Duarte, Manuel Encinas, el famoso compositor sampedreñoFrancisco Molina Fuentes,  además de nueve muchachas. Otros se vistieron de mujer y también se lograron.

Vista de la tumbas donde se encuentran los restos de los mártires del 2 de diciembre de 1915

 

Escapes Curiosos

Entre tanta tragedia, también hubo escapes curiosos:

Manuel Córdova se afeito muy bien el bigote, se puso un “melindron” muy apretado y le pidió prestado un niño recién nacido a su vecina, de tal suerte que cuando llegaron los villistas buscando hombres, se encontraron con una señora recién parida.

Otro caso fue el de Carlos Calles, este si era uno de los que se enfrento a los villistas, y como no tuvo tiempo de salir del pueblo, urdió que lo enterraran en un montón de ceniza que había en el corral de Benito Encinas y nada mas sacaba la cabeza, la que cubrieron con un “guari”; los soldados pasaron a un lado de el y no paso nada.

El día que llegaron los villistas a San Pedro, se había casado Francisca Monge con Cruz Moreno, iban saliendo de la iglesia cuando paso el “animalero”, entonces el novio corrió y como pudo se encaramo en una chimenea y por otro lado, la novia aun con el vestido blanco, se metió debajo de una trinchera de zacate y cuando los soldados andaban buscando zacate para sus bestias, casi la descubrieron.

El Colmo

Resulta que cuando tenían a los hombres formados, el señor Villa decía a las mujeres que iban a pedir clemencia por sus maridos:

¡Páguenme $100 pesos por cabeza y los suelto!

Llegaron a casa de Ángel Duarte, tumbaron la puerta y se lo llevaron arrastrando. Cuando iban saliendo de su casa, un capitán le dijo a su esposa: ¡tráigame $800 pesos y le doy libre a su esposo!, entonces la señora se movilizo hasta que consiguió como pudo “los centavos”, se los llevó y le dijeron ¡ahorita le traigo a su esposo! Y resulta que siempre lo fusilaron. ¡Vaya decepción!. Y así paso también con algunas que pagaron $100 pesos cada una, los soltaron pero otros soldados los volvieron a agarrar y fueron fusilados.

Otro caso fue el de Nicasio Noriega, a quien tenían acuartelado en espera de ser fusilado y por otra parte su esposa se encontraba en su casa curando al soldado, sobrino de Villa, que se encontraba muy mal herido. De pronto se le terminó el agua y le dijo al guardia: ¿oiga, dígale a su jefe que me preste tantito a mi esposo para que me traiga agua al rió, yo no puedo dejar a mi niña sola(Julia Noriega Calles, en ese entonces de 9 meses de edad).

Y si, al ratito llegó Don Nicasio, acarreo agua en botas, llenó todas las ollas y se quedó en la casa un rato, cuando de pronto murió el soldado villista. Entonces los guardias se llevaron a Nicasio para que hiciera l hoyo en el cementerio y cuando termino, ¿a que no vas a creer que se lo llevaron otra vez al cuartel y lo fusilaron?¡qué bárbaro!

Cuando Pancho Villa llegó a al pueblo de Batuc, lo estaban esperando en la entrada del pueblo algunos batuqueños portando una bandera blanca. Dicho grupo lo encabezaba el Presidente Municipal Ramón Otón.

En cuanto lo vieron le empezó a tocar la música la pieza “Jesuita en Chihuahua”, entonces el les dijo: ¡Cállense y vayan a enterrar a unos sampedreños! Y cuentan que se puso a llorar y se lamentaba de lo que habían hecho. ¡Ya pá que!

El caso es que Pancho Villa se aceptó una comida que también le habían preparado en casa del Presidente Municipal. Mientras comían, una señora de nombre Cuquita Hora buena, identifico a los prisioneros, ya que en ese lugar había parientes cercanos de ellos. La señora se acerco a Pancho Villa y le dijo:

¡Señor! ¿Qué piensa hacer con los prisioneros?

¡Ni yo mismo se que hacer con ellos, pero si hay un valiente que pague el recate, los suelto! Le contestó.

Entonces la señora se movilizó por todo el pueblo y solo consiguió dinero para rescatar tres y eso fue porque también trajo unas monedas de oro macizo que tenia guardadas en su casa. Los nombres de los rescatados son:

Joaquín Castillo(hijo), Fernando Figueroa Encinas y José Antonio Figueroa.

Enseguida Pancho Villa y su gente hicieron su retirada rumbo a Suaqui y cuando iban pasando por el pueblo, uno de los soldados de nombre Manuel Martínez, hijo de un cuñado de  Pancho Villa (que se lo había dado para que lo domara, ya que no lo aguantaba de “sinvergüenzo”), empezó a correr en su caballo, aventando tierra a los demás y luego se devolvía y así continuo durante un buen rato. En eso salió un señor de nombre José Castillo (alias el Pichón), mismo que era muy amigo de Villa y lo estaba esperando para saludarlo, pero el aludido jinete con su caballo “hecho la mocha”, tumbó al señor y éste recibió un golpe en el cerebro “de tal mala suerte” que murió instantáneamente. Al ver esto, Villa ordenó que se fusilara de inmediato al responsable.

Al salir de Suaqui, Pancho Villa les dijo a los prisioneros:

¡Haber muchachos, los que quieran irse pa´ su casa, pueden hacerlo! Y si algunos quisieron y otros se fueron con él, pero cuatro días después, se devolvieron.

Los Generales Santiago Bracamonte y Margarito Orozco, siempre estuvieron conscientes de que solo unos cuantos fueron los culpables de aquel asalto y por eso, el día dos de Diciembre muy “de mañana” mandaron a un sobrino del General Bracamonte, con grado de Coronel, de nombre Macario Bracamonte, junto a otros cinco soldados mas y anduvieron por todo el pueblo avisando a todos los hombres se fueran a esconder fuera del pueblo antes de que llegara Pancho Villa y tal vez hiciera un fusilamiento por lo sucedido.

Pero aquellos hombres no se consideraron con delito y no quisieron retirarse. ¡El que nada debe, nada teme! Decian y fue lo último que dijeron. Siempre ayudaron en  algo estos Generales(Bracamonte y Orozco) ya que cuando Villa ordenó que se les diera el tiro de gracia a todos, luego se ofreció Orozco a ser el encargado y empezó a dispararles, pero no les apuntaba bien, para si alguno estaba con vida, la conservara. De tal suerte que se levantaron los ocho que les mencioné.

“Aquí yacen los restos de Mauricio P Noriega, uno de los martires del dia primero de Diciembre de 1915”
epitafio

A continuación les voy a nombrar a los setenta y tres personajes de mi pueblo, que perdieron la vida injusta e innecesariamente por el héroe de multitudes: Pancho Villa.

 

  1. Andres Avelino Flores
  2. Gonzalo E. Noriega
  3. Demetrio E. Noriega
  4. Donacio E. Núñez
  5. Esteban R. Córdova
  6. Nicasio Noriega
  7. Mauricio P. Noriega
  8. Cruz A. Noriega
  9. Anastasio P. Noriega
  10. Jesús María Noriega
  11. Abelardo N. Noriega
  12. Jesús R. Noriega
  13. Avenicio N. Noriega
  14. Tomás E. Noriega
  15. Jesús P. Noriega
  16. Jesús O. Noriega
  17. Eduwiges D. Noriega
  18. Pascual N. Noriega
  19. Miguel Calles
  20. Florencio Calles E.
  21. Florencio Calles N.
  22. José N. Calles
  23. David E. Calles
  24. Miguel E. Calles
  25. Agapito Silvas
  26. José F. Silvas
  27. Pedro E. Peñuñuri
  28. Eduardo F. Silvas
  29. Pablo R. Encinas
  30. José G. Encinas
  31. Francisco R. Encinas
  32. Refugio E. Encinas
  33. Manuel  Soto
  34. Brasilio Romero
  35. Alejandro Posada
  36. Carmen Carrillo
  37. Eleazar Rojas
  38. Angel N. Duarte
  39. Joaquin Castillo
  40. José María Noriega
  41. Esteban E. Córdova
  42. Heriberto Encinas
  43. Fermin H. Encinas
  44. Eleuterio Vásquez
  45. Juan E. Vásquez
  46. Gregorio E. Vásquez
  47. Guadalupe E. Básaca
  48. Juan E. Básaca
  49. Francisco C. Rivera
  50. Francisco C. Rivera(hijo)
  51. Andres N. Núñez
  52. Rómulo F. Moreno
  53. Florencio M. Núñez
  54. Cruz Moreno
  55. Carmen Moreno
  56. Conrado P.Monge
  57. Higinio Moreno
  58. Francisco P. Molina
  59. Mariano C. Noriega
  60. Refugio C. Noriega
  61. Prizco Espinoza
  62. José María Silva
  63. Pedro Gracia
  64. Marcial Rodríguez
  65. José Juan S. Rodríguez
  66. Maximiliano R. Ahuesta
  67. Vicente Romero
  68. Inocente Ochoa
  69. Francisco Ochoa
  70. Francisco S. Andrade
  71. Abelardo N. Quijada
  72. Francisco N. Ibarra
  73. Francisco E. Básaca

+ seis ciudadanos chinos y cinco fuereños

 

Existen versiones de que fueron mas de cien los Mártires pero nada mas se reconocieron los 73 sampedreños + 6 chinos y 5 fuereños que andaban de negocios.

En el año de 1917, empezó a correr fuerte rumor de que Pancho Villa había hecho esa matazón porque le habían matado a su sobrino, de tal manera, que algunos escritores admiradores de Pancho Villa, aprovecharon esta versión para, de alguna manera, justificarlo.

San Pedro de la Cueva quedo totalmente destrozado, ya que les mataron además de sus 84 hombres, las vacas, cerdos, gallinas y les robaron toda clase de provisión alimenticia. Quedando 60 viudas y muchos huérfanos.

El General Calles, siendo Gobernador del Estado, fue a San Pedro de la Cueva y otorgó una pensión de $15.00(Quince Pesos) mensuales a cada viuda.

Este Trabajo fue realizado por Ramón Martín Noriega Figueroa, en la Sociedad Sonorense de Historia el día 5 de Diciembre del 2000, con motivo del 85 Aniversario de la tragedia causada por el famoso revolucionario

 

 

 

ESTHER NORIEGA, QUE DIOS PERDONE A PANCHO VILLA

Por Lily Francisco

Por partida doble, Esther Noriega es depositaria de las memorias del 1 y 2 de diciembre de 1915. Por el lado materno, es bisnieta de Ángel Duarte y Paz Noriega, quienes protegieron en la casa familiar a 20 personas;  por el lado paterno, es bisnieta de Mauricio Noriega, uno de los organizadores de la defensa que en San Pedro de la Cueva recibió a bala a la tropa de Pancho Villa. Noriega además fue el primero en morir, la única baja en combate del grupo de voluntarios.

El Pueblo de las viudas

No se puede pensar en el Pueblo de San Pedro de la Cueva sin evocar el fusilamiento, por órdenes de Pancho Villa, de los 77 hombres a un costado de la capilla que aún se ubica en la plaza. Se quedaron las mujeres sin marido, sin hermanos, sin padres, sin hijos, se convirtió en el pueblo de las viudas, un pueblo que por largo tiempo estuvo de luto.

Los formó en fila, iban pasando de seis en seis mientras los demás esperaban el turno para recibir el impacto de las balas que terminaría con sus vidas. Fue a causa de un error, los sanpedreños se equivocaron, querían defender a su pueblo de los gavilleros, bandidos que en aquel entonces se agrupaban y vivían saqueando pueblos.

Entre los descendientes de las víctimas de lo ocurrido los días 1 y 2 de diciembre de 1915, se cuenta a María Esther Noriega Encinas, una maestra de secundaria bien conocida por los habitantes del pueblo y  muy querida por sus alumnos.

Tiene una especial pasión por la historia y siente un grande compromiso de no dejar que los hechos queden en el olvido.

Es un portavoz que creció escuchando los relatos de aquellos días de 1915 y guarda en su memoria el sufrimiento transmitido en su familia desde hace dos generaciones.

En su edad adulta se dedicó poco a poco a recabar información, rescatar documentos, buscar testimonios y asumió a la tarea de rendirles honor cada año al evocar su recuerdo, lo vivido, lo triste y lo que queda.

“Hay dos razones por las cuales me hice el propósito de ahondar más en este caso, el primero es que mis tíos abuelos me hablaron de este suceso y el segundo es que yo fui maestra de historia aquí en la escuela secundaria por un período de 6 años”.

A pesar de que Esther comenzó sus investigaciones a la edad de 30 años, su pasión por develar un caso empolvado por el tiempo no se originó en su edad adulta, sino que fue sembrada desde su infancia por la curiosidad que le nació al escuchar los relatos de su abuelo Manuel Encinas Silva, un interés que se acrecentó al descubrir que en la casa de sus abuelos, aquella donde creció, acogió también a soldados mal heridos por las balas de los sanpedreños.

Esos corredores que atravesaba con juegos en su niñez, fueron también recorridos por los soldados villistas que exigieron ser auxiliados y atendidos por su bisabuela Paz Yánez de Duarte, quien en la tragedia perdió a su esposo, Ángel Duarte.

“Me siento como con ese compromiso de recordarlo, de vivirlo y pensar en mis seres queridos que, aunque no los conocí, llevo su sangre. También estoy muy satisfecha de haber investigado, de tener ese conocimiento y poder compartir esta crónica tan triste a mis hijas, a mis nietos y a las personas que les interesa saber”.

Esther impartió clases de historia y de arte por un período de 6 años, por lo que considera de suma importancia dar a conocer a sus alumnos lo sucedido en su pueblo.

“Se me hizo justo y necesario que los muchachos no sólo conocieran la historia de México o la historia Universal, sino por qué no iniciar con la historia regional, con la historia de nuestro pueblo”.

La llegada de Villa a San Pedro de la Cueva

Mauricio Noriega y José María Cruz fueron los principales artífices que motivaron a los sanpedreños para defender al pueblo de los gavilleros. Noriega los armó de valor, los mandó a desempolvar sus armas y los dirigió a montar guardia en lo alto del cerro del Cajete que se ubica en la entrada del pueblo.  Y 60 hombres los siguieron porque sólo tuvieron 60 armas.

Esther convivió gran parte de su vida con su abuelo Manuel Encinas, lo visitaba en su casa, la misma que antes perteneció a sus bisabuelos Paz y Ángel Duarte, quienes estuvieron presentes el día de la tragedia. La casa aún intacta, alberga historias, relatos y muchos recuerdos que ahora están bien guardados en su memoria y algún que otro documento que ha ido rescatando de baúles abandonados en las casas de sus vecinos, amigos y familiares.

El año del desastre en San Pedro, Villa había viajado a Estados Unidos a comprar parque pero la munición resultó defectuosa y en su ira, atacó primero en Arizona. Ese  acto de imprudencia fue rápidamente cesado ya que lo sacaron del país hacia Agua Prieta, donde peleó a Elías Calles, y también fue derrotado.

“El general Plutarco Elías Calles, resguardaba la plaza de Agua Prieta; llegó Francisco Villa con sus fuerzas, no sé cuantos miles eran, comenzaron a pelear y después de un día se dio cuenta de que le hicieron muchas bajas y se retiró con la intención de tomar la capital de Sonora, pero antes se le comenzaron a ir grupos de personas.

“Antes de que Villa intentara tomar Hermosillo, se le comenzaron a ir soldados, grupos de 20 a 40 hombres y mi tata platicaba que unos días antes de la tragedia del pueblo, los veía pasar en frente de su casa; como el vivía en frente del río pasaban muchos soldados, pero no sabían ellos quienes eran, los veían pasar todos harapientos, cansados y resulta que eran ellos, unos días antes desertaron de las tropas de Villa.

“Pasaron por mi pueblo haciendo muchos robos en las casas y comercios, entonces decía mi tío abuelo Enrique Duarte en su escrito que José María Cruz, que era como mi abuelo Mauricio Noriega, dijo, no hay que dejarlos entrar, y se armaron 60 hombres.

“Ellos les comenzaron a tirar pensando que eran gavilleros, pero resulta que no, era la División del Norte. El que comenzó con todo eso se llamaba Mauricio Noriega y era mi bisabuelo; él juntó a los hombres para combatir a los supuestos gavilleros, pero se equivocaron. Cuando se dieron cuenta todos salieron corriendo y de los 60 hombres solo quedó mi bisabuelo y a él fue al primerito que mataron. No murió ahí, platicaba mi papá -que era su nieto- que se desangró porque le tiraron en la rodilla y corrió a su casa, pero para cuando llegó ya se había desangrado, murió ahí, desangrado”.

Gran error, abrieron fuego contra las tropas desde el cerro del Cajete. Cayó entre los primeros Manuel Martínez, sobrino de Villa, y a cambio de esa muerte se les cobró con las vidas de sus familiares, de sus amigos, de sus conocidos porque al enterarse, se encaminó al pueblo y sentenció a todos los habitantes.

Las mujeres imploraron por perdón pero no fueron escuchadas. Acudieron al padre del pueblo, Andrés Flores Quesney, quien no pudo negarse y se presentó ante Villa para rogar por la vida de los sanpedreños pero Villa solo perdonó a mujeres y niños.

Más tarde, regresaron las mujeres para que volviera el padre Flores a rogarle a Villa por sus esposos y éste al intentar ayudar, perdió la vida de un balazo en la cabeza. No los perdonó y en cambio, para humillar al sacerdote, después de muerto lo mandó pisotear con los caballos.

 

Retrato del padre Avelino Flores en casa de Esther Noriega.

Una casa congelada en el tiempo

 Además de ser anfitriona en su hogar, Esther Noriega abrió las puertas de la casa que perteneció a sus abuelos, Manuel Encinas Silvas y Esther Duarte Yánez, y que ha acogido a varias generaciones de su familia.

En la actualidad, la construcción conserva su estado original, aún cuando se intentó reducirla a cenizas el 2 de diciembre de 1915. Además de sobrevivir climas caprichosos y el ir y venir de las estaciones durante más de 100 años,  salvaguarda parte importante de la historia de la tragedia.

Ángel Duarte y Paz Yánez de Duarte fueron sus primeros dueños, un matrimonio bien posicionado económicamente que se sostenía del comercio y la agricultura.

“En los tiempos de la revolución Mexicana, cuando no había ley aquí en nuestro querido México, vivían en ésta casa mis bisabuelos Ángel y Paz Duarte, sus hijos Enrique y Rafael Duarte y un joven que se encargaba del mantenimiento de la casa de como unos 30 años de edad que no estaba bien de sus facultades mentales”.

La casa está ubicada en una esquina, es grande, el exterior es color melón, tiene el largo de una cuadra y es de techo alto, con puertas y ventanas de madera, tiene 3 dormitorios, un corredor, un enorme patio cubierto por árboles y dividido en dos por una entrada con forma de arco, una pila y el acceso a un segundo piso al que llaman “el alto”; en una esquina, donde termina la parte del patio interior y comienza el corral para los animales, hay un cuarto en el que se esconde un sótano. Por último, dentro de la casa, justo debajo del alto, se encuentra un pequeño espacio que antes era utilizado como cuarto secreto.

“Aquí llegaron heridos los primeros soldados de Pancho Villa. Mi abuela trató de curar sus heridas; mando a mi tío Rafael, que tenía 7 años, con un balde al río para que fuera a traer agua, y poderle lavar las heridas a los soldados. Los vendó y les dio un tesito para calmar sus dolencias”.

Esther relata que su bisabuela Paz Yánez de Duarte, fue obligada a atender a los soldados heridos por los sanpedreños, y además de acudir a la casa en busca de atención para sus heridas, fueron también para surtirse de leña. Algunos de ellos estaban muy enojados por el ataque.

Higinio, el “criado”, como lo llamaban los bisabuelos de Esther, tenía 30 años de edad, se encargaba de regar los árboles y de cuidar la casa. Al llegar los soldados, asustado rompió en llanto, y Paz, preocupada, trató de tranquilizarlo y lo encaminó a la entrada principal para sentarlo a la banqueta y evitar que llamara la atención de los soldados.

“Mi bisabuela le decía que no tuviera miedo, que a él no le iba a pasar nada porque él nada había hecho pero él tuvo mucho miedo; cuando se sentó enfrente y uno de los soldados que vino lo vio que estaba llorando y pues le disparó y lo mató, ahí quedó muerto en la banqueta.

“Mi abuela sin hallar que hacer, siguió curando a los soldados y dándoles lo que ellos necesitaban, agua, alimentos, lo que ellos le pedían”.

Las peculiares atribuciones de la casa de los bisabuelos de Esther (el subterráneo, el cuarto secreto y el alto), salvaron las vidas de alrededor de 20 personas.

“Mi otro tío de nombre Enrique Duarte, me platicaba que él ya tenía 16 años en ese tiempo y pues tenía temor de que lo fusilaran, porque así se había dicho, que iban a pagar justos por pecadores. Se escondió junto con otros compañeros de aquí del barrio, quizás 20, se escondieron en un sótano que tenía esta casa”.

 Para llegar al sótano es necesario atravesar el corredor de la casa y salir al patio principal, la entrada todavía está al fondo, en una esquina. En aquel entonces, la puerta estaba cubierta por una zacatera donde se guardaba leña, arteros de labranza y la cosecha de maíz y trigo almacenada, misma que si era removida, dejaba al descubierto a los 20 jóvenes ocultos, mujeres entre ellos.

Los soldados que saquearon el pueblo, hicieron lo mismo con la familia de Esther y comenzaron a desfilar a través del corredor, cruzando el patio para sacar la leña y la cosecha. Se llevaban lo que podían cargar, luego llegaba el siguiente, y así fueron bajándole al montón de leña que resguardaba la vida de los jóvenes.

“Los soldados nunca supusieron que debajo de esa leña estaba un sótano donde muchos hombres se escondieron y permanecieron toda la tarde del primero de diciembre. Mi abuela era la que les traía la razón, si había o no había soldados cerca de la casa para que pudieran salir.

“Una vez que ya se estaba llegando el momento en que quedaba poquita leña, poquito zacate, mi abuela les dice ¡Sálganse inmediatamente antes que lleguen los soldados y súbanse al alto! Le llamaban el alto, es el segundo piso de esta casa, estaba techado por vigas, paja”.

Vista del “alto” desde el patio interior. Foto: Lily Francisco.

Media hora después de salir, el subterráneo fue descubierto por la tropa.

“Ahí se escondieron ellos, en el alto, pero mi abuela mejor les dijo que se bajaran inmediatamente porque parecía ser que los villistas estaban buscando por donde quiera. Se bajaron y se metieron a otro cuarto que estaba enfrente. Era un cuarto secreto que estaba simulado por una imagen, un cuadro de la Virgen de Guadalupe que estaba sobre una mesita y dos lámparas que simulaban un altar; el cuarto era de medio metro de largo con unas tablas atravesadas que se usaban como armario, en esas tablas estaban sentados los hombres y las mujeres abajo, encima de unos baúles, y ahí permanecieron toda la noche del primero de diciembre.

“El día 2 de Diciembre fue cuando se presentó Villa a leerles la sentencia a todos los que ya tenían presos enfrente de la plaza de la iglesia, diciéndoles que los iba a matar, que no iba a haber perdón para nadie, que a los hombres que tuvieran de 15 años para arriba, los mataría. Hayan o no hayan sido culpables, dijo: A todos los voy a pasar por las armas.

“Entonces ellos permanecieron ahí porque mi abuela era la que les decía que no se muevan porque hay mucho peligro. Ellos querían salir porque tenían necesidades fisiológicas…¡pues tuvieron que hacer ahí sus necesidades!

“Se quedaron ahí toda la mañana. Ellos dicen que escuchaban cuando entraban los soldados al alto a buscar gente, y escucharon unos golpes muy fuertes de zapatos, de botas y era el general Francisco Villa que ordenó que le trajeran una escalera para subir porque las escalinatas que había estaban muy falsas y tuvo miedo de caerse”.

En el alto se encontró con un hombre que estaba acostado en una cama, enfermo, era el bisabuelo de Esther, Ángel Duarte. No se había decidido a esconderse porque consideró que por su estado de salud y su inocencia respecto al ataque, le sería perdonada la vida, pero no fue así. Villa enfurecido lo bajó a “culatazos”, según narra Esther, y se lo llevó a la plaza con los demás sentenciados a muerte; además, al encararse ya en la salida con el cuadro de la Virgen de Guadalupe, Villa le disparó tres veces. Detrás de la imagen religiosa, todos salieron ilesos; las balas no alcanzaron a los que estaban escondidos en el cuarto secreto.

Esther Noriega: “Nosotros les llamamos mártires porque pagaron por otros, porque los que anduvieron en esto se salvaron, solo mi bisabuelo Mauricio murió, pero los demás se salvaron”.

“Cuando Villa se fue para allá, ya para después de haberles dado la sentencia a los otros, dio la orden de que los comenzaran a fusilar en la plaza, al costado derecho de la iglesia. Entonces ellos salieron como pudieron, salieron por aquí por el corral pero vestidos de mujer, porque dijo Villa que las mujeres estaban a salvo, que a ellas no les iba a hacer nada, y así fue como se salvaron…mi bisabuela se encargó de darles ropa de mujer para que salieran de ahí vestidos y se fueran por el corral.

“Les dijo que se fueran allá, a las afueras del pueblo, que se fueran al río, a las milpas…había algunos contingentes de soldados revisando que ningún hombre se fuera a salir, pero como a ellos los vieron vestidos de mujer, pues los dejaron que se fueran y así fue como se escaparon de esta matanza”.

También por órdenes de Pancho Villa, una parte de la casa fue incendiada, la abuela como pudo, la apagó.

Eso ocurrió varias veces, cuando la abuela de Esther conseguía apagar el fuego, pasaban otros soldados y la volvían a prender, pero Paz, aferrada en salvar su propiedad, a su familia y refugiados, corría de nuevo a apagar las llamas.

Ya al retirarse, Villa dio la orden de que quemaran las casas, que no dejaran rastro del pueblo. Por su parte, el encargado de cumplir la orden, Santiago Bracamontes, pidió a los soldados encender solamente unas cuantas casas, las que estaban a la orilla del pueblo para dar la impresión de que se había cumplido el mandato.

Que Dios lo perdone

 Con lágrimas en los ojos, Esther habla sobre la profunda tristeza que le causa la experiencia de sus hermanos sanpedreños de hace 99 años. No puede asimilar el dolor que debieron soportar los sobrevivientes.

“Me da mucha tristeza porque me pongo a pensar cómo estaría el corazón de los padres, de los hijos, de los hermanos, de las madres que les mataron a sus familiares y que aparte de eso los hirieron en todos los aspectos: emocional, psicológico y físico.

“Muchas personas vinieron muriendo por las heridas, pero otros quedaron en la vil pobreza, porque como decía mi tío, no les dejaron absolutamente nada, lo poco que quedó lo destruyeron, se lo llevaron, lo quemaron, la gente quedó sin trabajo. Un pueblo desolado, con luto hasta nuestros días porque cada año sentimos el luto en nuestro corazón”.

 

Esther dice que ella y los demás habitantes del pueblo piensan en los “mártires”, como ellos los llaman, como unos seres que bendicen el pueblo.

“Nosotros les llamamos mártires porque pagaron por otros, porque los que anduvieron en esto se salvaron, solo mi bisabuelo Mauricio murió, pero los demás se salvaron; entonces, yo pienso que la sangre de esa gente inocente no cayó en vano, porque el progreso que ha habido en nuestro pueblo, ese enlace que hay entre la gente, que nos queremos como hermanos y que tenemos ese sentido de generosidad, de acoger a las personas que vienen, yo creo que es algo que viene del mas allá y que nos transmitieron esas gentes, nuestros antepasados que acogían a los visitantes con tanto amor, con tanto cariño, porque ellos tuvieron una fe muy grande, siempre creyeron que amar a nuestros hermanos era lo mejor. Pero este grupo de gente se equivocó porque ya estaban cansados de que les estuvieran haciendo tanto daño, fue una equivocación…

“Ellos nos bendicen, bendicen a nuestro pueblo, una bendición muy grande es que se decía que este pueblo también quedaría bajo las aguas de la presa del novillo pero por la intercesión del padre Flores y de los noventa y tantos que murieron, el pueblo se salvó, porque este pueblo también iba a sucumbir bajo las aguas”.

Por otra parte, Esther dice que Pancho Villa no puede ser un héroe, pues él lastimó y pasó por encima por sus propios fines.  “De Pancho Villa, pues que Dios le haya perdonado porque debemos perdonar para ser perdonados; primeramente debemos de perdonar, fue un error también de su parte y muchos dicen que fue un héroe pero más bien yo pienso que un héroe es el que da la vida por sus hermanos”.

Villa se arrepiente

Según Martín Noriega, después de haber terminado con la vida de los 84 sanpedreños y de haber dejado el pueblo en la miseria, Villa llegó a Batuc, donde fue recibido con honores, con música. Los habitantes de ése pueblo ya tenían conocimiento de lo sucedido en San Pedro y no querían correr la misma suerte. Villa se mostró molesto y ordenó que ayudarán a enterrar a los fusilados de San Pedro. No estaba feliz con el recibimiento porque cargaba sentimientos de culpa. Lo vieron llorar en su arrepentimiento por el arrebato de ira.

 

 

 

 

 

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