Régimen de pensiones, futuro incierto para los trabajadores mexicanos

Por Agustín Caso.

El sistema mexicano de pensiones se reformó en 1997, transitando de un régimen en el que el gobierno se hacía cargo de la administración de las pensiones a través de una bolsa concentradora, hacia un sistema de cuentas individuales de contribución definida, administradas por empresas privadas. Estas reformas han incluido a trabajadores del sector privado asegurados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a empleados del gobierno federal asegurados por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y a algunas otras agencias gubernamentales.

El régimen de cuentas individuales que se instituyó en México hace 20 años, fue una respuesta al antiguo régimen de pensiones que ya experimentaba un severo agotamiento y amenazaba,  a decir  de muchos analistas, con provocar una crisis que acarrearía  dejar sin pensión de retiro a futuras generaciones.

Actualmente en México, existen dos tipos de regímenes a través de los cuales el IMSS pensiona a los trabajadores, el de 1973 y el de 1997.

El régimen de 1973 contempla a todos los trabajadores que cotizaron en el IMSS hasta el 1 de julio de 1997; y en el nuevo esquema, están todas las personas que entraron al Sistema de Ahorros para el Retiro (SAR) a partir de la fecha de la Reforma al régimen de pensiones hasta ahora.  

Los trabajadores que cotizaron en ambos regímenes son trabajadores de transición, por lo que al momento de su retiro el IMSS o en su caso el ISSSTE les dará a elegir entre uno u otro, tratando de seleccionar el sistema que más conviene.

Para pensionarse con el Régimen de 1973, se requiere tener por lo menos 500 semanas de cotización y tener 60 años para tener una Pensión por Cesantía, y recibir el 75 por ciento del Salario Base de Cotización (SBC) de los últimos cinco años laborados.

Un porcentaje del SBC de 80 por ciento, se requiere llegar a los 61 años; 85 por ciento, 62 años; 90 por ciento, 63 años; 95 por ciento, 64 años; y 100 por ciento con 65 años, donde se otorga una Pensión por Vejez, detalla a través de su página de Internet.

Las pensiones y jubilaciones para los trabajadores que empezaron a laborar y cotizar al  IMSS antes del 1 de julio de 1997, están regidas por la Ley del Seguro Social de 1973, este sistema de pensiones se financia con las aportaciones de los trabajadores, el patrón y el gobierno federal, en lo que se conoce como régimen tripartito.

Los trabajadores pueden acceder a la llamada Modalidad 40 que permite hacer aportaciones voluntarias para mejorar la pensión de retiro. Este modelo beneficia principalmente a aquellas personas que están bajo la Ley de 1973. Quienes participen en este esquema deben pagar cada 30 días el equivalente al 10.075% del salario con el que deseen cotizar, aportación que no incluye los servicios médicos del instituto.

El pago de pensiones con el “régimen anterior” implica para el gobierno mexicano una carga muy alta para sus finanzas públicas, lo que podría ocasionar que no haya dinero para cumplir los compromisos con los trabajadores.

Las pensiones del ISSSTE, IMSS, las entidades federativas, Pemex, y CFE son las más pesadas de pagar. El total del pasivo pensionario de estas instituciones equivale al más del 100 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2016, y lo peor es que sigue creciendo.     

El nuevo régimen de pensiones que se instituyó en México en julio del  1997, requiere del trabajador un mínimo mil 250 semanas de cotización, tener de 60 a 64 años para tener  Pensión por Cesantía, y 65 años para Pensión por Vejez.

En este caso, los recursos que reciba el trabajador serán los que haya acumulado en su cuenta individual de ahorro para el retiro que administran las Afore.

Para los trabajadores que se encuentren en el régimen de 1973 el IMSS será el que pague la pensión, mientras que para los del régimen 1997, dicha institución indicará el tipo de pensión a la que aplica el trabajador: Renta Vitalicia, Retiro Programado o Pensión Mínima Garantizada (PMG).

En la primera, se contrata a una aseguradora y se paga un monto mensual al pensionado durante toda la vida; el Retiro Programado, es por medio de la contratación de una Afore, y se obtiene un monto mayor a la primera opción, por lo que se deben tener recursos suficientes en la cuenta individual de ahorro para el retiro.

Por último, la PMG es aquella cuando se tiene derecho a una pensión pero los recursos acumulados en la Afore no son suficientes para contratar una de las dos primeras opciones. Es un salario mínimo vigente en el Distrito Federal al mes.

Las concentradoras de las cuentas individuales de los trabajadores, son las  Administradoras del Fondo para el Retiro (AFORES), que son empresas privadas.

La cuenta de AFORE se forma también de recursos provenientes de una contribución tripartita, una cantidad que aporta el descuento que se le hace al trabajador de su salario que junto con otra cantidad que aporta su patrón y otra cantidad más que aporta el Gobierno, con lo que se crea un fondo de ahorro (que es su cuenta individual), el cual lo ponen a trabajar (invertir) desde el primer día a través de  empresas privadas facultadas para esto, que se conocen como Sociedades de Inversión Especializada en Fondos de Ahorro para el Retiro (SIEFORE) y le generan un rendimiento al trabajador, pero estas instituciones privadas invierten, disponen y deciden el uso de los ahorros del trabajador sin consultar a éste, y ni siquiera informan en qué instrumentos financieros se hacen las inversiones.

Empresas españolas como OHL y Abengoa que han sido beneficiadas con concesiones para la construcción y administración de obras de infraestructura en México y que su actuación ha sido cuestionada, por su poca ética; han recibido financiamiento de los ahorros de las pensiones de los trabajadores mexicanos, lo que en mi opinión representa un peligroso negocio, debido a que estas empresas tienen graves problemas financieros y pueden caer en impagos afectando las pensiones de retiro.        

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), advirtió en octubre de 2015  que México debe implementar reformas a su sistema de pensiones para garantizar su funcionalidad en el largo plazo ante el envejecimiento de la población. 

El organismo internacional, que preside, el economista mexicano José ángel Gurría, propone para revertir la actual situación de las pensiones en el país, el aumentar gradualmente la tasa de contribución obligatoria, ya que los montos que recibirán los trabajadores que se retiren con el esquema actual, serán bajos.

La OCDE señaló que para garantizar un nivel de ingreso de más del 50 por ciento del último salario de los trabajadores se requiere de una contribución obligatoria de entre 13 por ciento a 18 por ciento frente al 6 por ciento actual.

En un estudio realizado, por la OCDE, señala que en México la contribución obligatoria de los trabajadores del sector privado es la más baja de los países miembros del organismo internacional. Corea tiene el 8 por ciento, mientras que Hungría 35 por ciento, aunque lo de los trabajadores del ISSSTE es de 13 por ciento.   

La propuesta de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, también es eliminar el régimen de pensiones definidas, es decir que aquellos trabajadores que hoy tienen una pensión garantizada bajo el esquema de beneficios definidos serán llevados a un sistema mixto en el que una parte de su retiro deberá ser financiado por ellos mismos.

El diagnostico, que tiene el organismo que dirige José Ángel Gurria, sobre el régimen de pensiones de México, se desprende de un estudio hecho por la misma institución, en donde se analiza el proceso transitorio del sistema “antiguo” de antes de julio de 1997 al “nuevo”  y el proceso transitorio que establece que todos los individuos que en el momento de la reforma estaban o habían trabajado y contribuido, tienen derecho cuando se retiren a elegir si el monto de su pensión se establece con base en la fórmula del sistema antiguo o con base en el valor de los activos acumulados para financiar su retiro en su cuenta individual del nuevo sistema AFORE. 

Según estimaciones de la empresa especializada en seguros para empleados Lockton México, Los trabajadores que cotizan en el IMSS  desde el primero de julio de 1997 y que por tanto tienen una cuenta de AFORE, cuando se retiren recibirán una pensión de 2,300 pesos mensuales. En su estudio que lleva por nombre “¿Qué no ha funcionado del modelo de las afores?”, refiere que lo anterior se deberá principalmente a que pocas personas lograrán cumplir los 24 años de trabajo que exige la nueva formalidad, las aportaciones para el ahorro de los asalariados son bajas y las comisiones de las administradoras son altas.

El problema empeora ya que más del 50 por ciento de la población está en la informalidad y son trabajadores que no están dentro de ningún esquema de pensiones ni ahorra para su retiro.

De los países que conforman la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico, México es el que tiene la cobertura más baja en sistema de pensiones, con sólo 33.1 por ciento de su población con seguridad social.     

Las grandes ganadoras con el "nuevo régimen de pensiones" han sido las AFORES privadas que solamente en 2016 en las comisiones para sus clientes apenas las redujeron 3 por ciento, pero la ganancia neta de estas administradoras creció 4.7 por ciento, según los datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Las Afores obtuvieron el año pasado más de 27 mil 646 millones de pesos por cobro de comisiones a los trabajadores con cuenta individual de pensión, con lo cual alcanzaron una utilidad neta de 9 mil 324 millones de pesos.

Balances de las cuentas individuales de los trabajadores han reportado en algunos meses  que las comisiones que cobran las Afores son más altas que los intereses que han  generado sus ahorros o de plano hay minusvalías en sus ganancias, es decir perdidas, esto por la alta volatilidad de los mercados financieros de los últimos meses.

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