Crónica política. Escenarios complicados para el PRI

Por Rosy Ramales.

Se le complica el escenario al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, por supuesto, a su presidente nacional, Enrique Ochoa Reza, quien se aproxima a la XXII Asamblea Nacional Ordinaria pesándole el cuestionamiento sobre la elección de Coahuila.

Y ya trae arrastrando la exigencia de grupos priistas sobre la democratización interna para la selección del candidato a la Presidencia de México y para los abanderados a senadores, diputados federales, diputados locales, concejales a los ayuntamientos y gobernadores, a elegirse en el 2018, cuyo proceso electoral está a la vuelta de la esquina: Empieza en septiembre próximo.

No se descarte, entonces, que grupos de priistas en la Asamblea Nacional Ordinaria pidan la cabeza de Ochoa Reza, quien ha asegurado se quedará al frente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI hasta después de las elecciones del 2018.

Empero, su suerte quizá no sea la misma si la autoridad electoral determina (este viernes) que Miguel Ángel Riquelme rebasó el tope de campaña como candidato a gobernador de Coahuila, lo cual sería una causal constitucional de nulidad, habiendo ganado, y no podría competir en comicios extraordinarios.

Claro, Ochoa Reza asegura que el tope no fue rebasado y según presentó pruebas ante el INE, cosa que el PRI debió haber hecho desde un principio, no a raíz del escándalo. Vamos, hasta presentó información ante el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, sobre la elección de Coahuila para argumentar la limpieza de la misma.

Mmm… los partidos políticos no deben ponerse a las atentas órdenes de los extranjeros.

En fin, habrá que esperar lo que resuelva el Consejo General del INE sobre los gastos de la elección de Coahuila, si fueron rebasados o no y por qué partidos políticos (¿PRI y PAN? ¿O ninguno?). Y luego, en su caso, el fallo de los tribunales electorales sobre la nulidad. Claro, si resulta no existir rebase de topes (ja) por ninguno de los contendientes, Riquelme seguirá siendo el ganador.

Como quiera que sea, en los corrillos priistas no descartan que en la próxima Asamblea Nacional pidan la cabeza de Ochoa Reza. Los militantes liderados por los ex gobernadores Ulises Ruiz Ortiz (de Oaxaca) e Ivonne Ortega (de Yucatán) estarían encantados en hacer la petición; incluso desde los comicios del Estado de México dejaron ver su inquietud por los pírricos resultados en términos de votos constantes y sonantes.

Y la más contenta, dicen, sería Claudia Ruiz Massieu, que por escalafón le correspondería presidir el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI.

A ver qué pasa. Eso sí, todo cambio en la norma interna o en la estructura partidaria debe de darse antes del inicio del proceso electoral para no estropear la certeza de las actuaciones internas.

PRI OAXACA, UN DESASTRE

No había Consejos Políticos Municipales, no hay Comités Municipales, ni demás estructura partidaria perfectamente definida. El Revolucionario Institucional era un desastre en el estado de Oaxaca, y seguramente lo sigue siendo en grado determinado como consecuencia de seis años sin jefe político.

Sí, los seis años de orfandad del priismo oaxaqueño en que no hubo gobernador del PRI y, en consecuencia, tampoco jefe político ante quien cuadrarse, como se estila en la praxis interna… Aunque ahora se percibe cierta libertad, por no decir indisciplina, pues la militancia ya no es tan monolítica.  Precisamente uno de los rebeldes a nivel nacional es el ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

Y en ese sexenio de orfandad, la paternidad del priismo oaxaqueño se la disputaban los ex gobernadores, sobre todo Ruiz Ortiz y José Murat Casab; cada cual con su grupo marcaba territorio. Y lo siguen marcando de cierto modo.

El lío lo aprovecharon muy bien los presidentes del Comité Directivo Estatal del PRI, quienes, con sus honrosas excepciones, confeccionaban estructuras para beneficio político y económico personal; estructuras que se movían para hacer ganar o para hacer perder, más la vendimia de candidaturas a los cargos de elección popular.

El partido se convirtió en redituable negocio.

Ahora, intentan rescatarlo. Claro, se aproxima el proceso electoral concurrente en el estado de Oaxaca y si no hay órganos constituidos conforme a los estatutos, corren el riego de reveses en la definición de candidaturas. Y los más atentos serán los propios grupos internos liderados por los rebeldes.

Interesante, ¿no? Pues a falta de apertura en la selección de candidatos, los rebeldes impugnarían todo órgano y procedimiento que estuviera fuera de lo establecido por los estatutos. Por eso, el actual Comité Directivo Estatal anda imparable constituyendo los Consejos Políticos y ya inició la confección de los Comités Municipales.

Es más, este jueves queda el Consejo Político Estatal.

Y por el momento nada más hay una pregunta: ¿El presidente del PRI local, Germán Espinoza Santibáñez, tiene la calidad moral y legal para dirigir el partido? Los seis años de orfandad del priismo, trabajó para el gobierno del coalicionista Gabino Cué Monteagudo. ¿Llegó a la dirigencia de manera estatutaria?

ONMPRI

A propósito de la próxima XXII Asamblea Nacional, en el ONMPRI la mancuerna Hilda Flores y Mariana Benítez vienen haciendo un trabajo incluyente rumbo a tal encuentro. Así lo ven mujeres priistas.

La senadora y la diputada federal en comento, en tres meses en el cargo lanzaron la Escuela Nacional de Mujeres Priistas que superó las expectativas al inscribirse más de 12 mil mujeres; esperaban cuatro mil, y llegaron muchas más.

La oaxaqueña Mariana Benítez hace algunos días encabezó las relatorías de conclusiones derivadas de la IV Reunión Nacional de Coordinadoras Indígenas del ONMPRI, donde estuvieron presentes sectores y organizaciones priistas.

Por cierto, el jefe político del priismo oaxaqueño, Alejandro Murat Hinojosa, prometió acompañar la agenda planteada por las mujeres de su partido y no tolerar la violencia política, especialmente en contra de las mujeres indígenas.

Veremos.

 

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