Hablando bien del caballo en Sonora

Gilberto Armenta

El reino de los sátrapas

 

Ya se había hecho notar el enorme interés que existe por promover el turismo en Sonora.

 

Esta actividad representa para el estado, en fresca cascada, una enorme cantidad de recursos que se mueven en todos los sentidos.

 

Un turista por sí solo, fortalece la industria restaurantera y la hotelera, además, es pieza importante en el comercio formal y el informal. No puede olvidarse el impulso que da a programas carreteros con el pago de sus cuotas de peaje, además del enorme impulso al corredor fiscal, al provocar que todo tipo de impuestos se muevan en diferentes direcciones.

 

Cuando ese turista se multiplica por mil, visiones de gobierno como el de Claudia Pavlovich Arellano, toman forma y empiezan a convertirse, de un simple proyecto, a hechos consumados por doquier.

 

Y eso es justamente lo que sucede en estos momentos en Sonora.

 

Recién han culminado las vacaciones de semana santa, y los proyectos para seguir impulsando el turismo han iniciado en el Rio Sonora.

 

El rural y ecológico son una apuesta importante, y la administración estatal lo sabe, por eso le mete todas las fichas a municipios que durante la pasada administración estuvieron al margen de proyectos estatales.

 

El valor de las mismas asciende a 106 millones de pesos, que se estarán apostando como sigue:

 

Banámichi recibirá 3 millones, en Ures se invertirán 10, Aconchi se beneficiara con 5 millones y medio,  Álamos con 40, Cananea está lista para 3 y Cajeme para 4 millones, además Guaymas recibe 9 millones, Huatabampito 12, Hermosillo poco más de 20 y Magdalena de Kino 13 millones.

 

Plazas públicas, calles de acceso, un parque público de playa, áreas de campamento y estancia, módulos de información turística, miradores escénicos en el mar, remozamiento de sitios arqueológicos, parques eco turísticos, museos y edificios históricos, centros de usos múltiples, aviarios ecológicos, y mejoramiento de imágenes urbanas en distintos destinos turísticos, son parte de una inmensa red de proyectos que inician construcción en abril, y culminan, la mayoría, en junio próximo.

 

Así como usted lo lee, la inversión y los proyectos son harto importantes e interesantes.

 

Pero más allá de esto, hay un desenlace que tiene que ver con promesas de campaña y de gobierno que la gobernadora Claudia hizo en estos municipios de la sierra sonorense.

 

La recuperación de Sonora, y de todo el tejido social fue su lanza de batalla, una vez que fue reconocida como la ganadora del pasado proceso electoral.

 

Estas inversiones, que vienen a detonar el comercio local en cada municipio listado, dará a las familias que en ellos pasan su vida, esa oportunidad de recuperación que Claudia Pavlovich Arellano les prometió meses atrás.

 

Para que la dignidad de las familias progrese de menos a más, o de más a algo aún mejor, es importante mostrarles que están en el pensamiento de quienes están tomando las decisiones importantes desde algún escritorio de gobierno.

 

Eso es justamente lo que se vio en Ures.

 

Lo que sucederá en Aconchi y sus aguas termales, una vez que se concluya el enorme proyecto para esa área rural, será que, ante las facilidades y comodidades que se les dará en sus próximas visitas, una incalculable cantidad de turistas estará visitándoles, y con eso, activando la economía de cientos de familias de ese municipio.

 

Es solo un ejemplo de lo que hay detrás de la visión de la gobernadora Claudia.

 

Poner en las manos de los sonorenses, el recurso y el utensilio para formar parte de la reconstrucción prometida y que ya esta galopando, es la tarea de hoy en la administración claudillera.

 

Por eso ella, la gobernadora, lo dijo muy claro.

 

“Hay que hablar bien del caballo para poderlo vender, pero si hablábamos de un buen caballo, hay que tener a uno realmente bueno para poder concretar la venta”.

 

Y eso es lo que sucederá con la enorme cantidad de recursos que se estarán invirtiendo en los próximos meses, en los municipios que se citan líneas arriba.

 

No se trata solo de pensar en el turismo de primer nivel, o en el de giro negro, o en el empresarial, que reciben sus importantes dosis de inversión en cada proyecto de presupuesto que el gobierno estatal prepara cada año.

 

Se trata también de impulsar el que nace en el seno de los lugares apartados de Sonora, el que se verá fortalecido con el esfuerzo y dedicación constante de los pobladores que lo albergarán.

 

Esto traerá, a mediano y largo plazo, inversiones de gran envergadura que, de la mano con proyectos federales, convertirán a estas ahora pequeñas poblaciones, en destinos turísticos nacionales e internacionales.

 

Claudia Pavlovich Arellano sigue cumpliendo sus promesas de campaña, y el caballo a la venta que se vislumbra, se está convirtiendo en un potencial semental de alta demanda política y electoral.

 

Que corran las apuestas.

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